Semana Santa. Primera Noche
Pasé la noche más o menos bien. Dormí tranquilo. No me costó gracias a ese riquísimo vino de Sto. Domingo de la Calzada. Bueno, al vino, al Martini y a la cerveza. Fue todo muy divertido, era especial. Me echaron un par de piropos la tarde anterior y eso me levantó el ánimo un poco.
Todo el día anterior había estado reflexionando en unas palabras que me había dicho el último día que nos vimos: "seguramente no pase nada y sigamos como hasta ahora". Con el paso del tiempo me lo iba creyendo más y más, pero algo fallaba: Siempre me repitió que quería que fuese traumático y no quería que nos dejásemos de ver, cosa que le rogué que lo hiciera porque la quería ver. Cuando comentó esto parecía sin ningún problema aparente y yo, sin embargo, estaba que me estremecía por dentro. Ya que me dijo que no me quería ver sufrir, en ningún momento quise mostrarme débil y estaba aparentemente feliz. Esa primera noche sin ella no pude pegar ojo. Los días sucesivos se convirtieron en más de lo mismo pero sin probar bocado y llorando por las esquinas, incluso en el trabajo.
Mi malestar se estaba difuminando por estar fuera de casa, con un amigo, siempre entretenidos... Y que tenía cada vez más esperanzas de que todo se arreglase. Estaba bien pero algo me fallaba: si me quería tanto como amigo, porqué no me había llamado para ver cómo me encontraba... La peor semana de mi vida y "mi mejor amiga" sin preocuparse por mí. No podía quedarme con la duda de la verdadera causa de todo aquello por lo que llamé a su amiga, que se habían visto el día anterior. No sabía nada.
No pude resistir la tentación y tras pedir la comida en un céntrico bar de Logroño me fui al servicio y desde allí la llamé. Tardó en cojer el teléfono y cuando descolgó oí una voz alegre rodeada de bullicio que me saludó. Le pregunté : "¿te puedo preguntar dónde estás?", "en Luarca" - me contestó. Le dije: "¿te puedo preguntar con quién?": Se quedó en silencio y en ese momento todo me empezó a dar vueltas y sentí un escalofrío que me tuve que apoyar en la pared. "Con unos amigos", me dijo. Intenté decir algo pero no pude, sólo tartamudeé y le pedí perdón por llamar.
Salí al bar y la mesa estaba servida. No pude comer nada (un pimiento relleno que casi vomito). Mi amigo lo estaba pasando mal viéndome así. Pedí un Patxarán.
